Red Latinoamericana de Historia de las Fisiologías (ReLaHiFi)

Como una iniciativa del Grupo de Estudios Sociales de las Ciencias, las Tecnologías y las Profesiones de la Universidad del Rosario (Bogotá, Colombia), se propone la creación de una red de investigadores interesados en la historia de las fisiologías en América Latina (ReLaHiFi). Creemos que este campo de análisis histórico ofrece enormes posibilidades para la articulación de diversas y novedosas aproximaciones sobre el quehacer científico y sus complejas relaciones con la sociedad desde una perspectiva latinoamericana. Es claro que existen casos bien documentados de investigación en fisiología  de finales del siglo XIX y primera mitad del siglo XX en algunos países de la región (México, Brasil, Perú) y de configuración de redes internacionales a través de instituciones como la Fundación Rockefeller o la revista Acta Physiologica Latinoamericana. No obstante,  muy pocos estudios intentan análisis comparados entre los diferentes países, más allá de una perspectiva institucional, que nos puedan develar especificidades del quehacer fisiológico regional mediado por aspectos geográficos, ambientales, sociales o culturales propios de nuestros contextos, pero a la vez inseparables de redes y relaciones de poder que trascienden el ámbito nacional. El propósito de esta red es justamente identificar problemas transversales y nuevos campos de investigación histórica sobre la fisiología que alienten la construcción de perspectivas de análisis comparados y transnacionales, a la vez que conjugue de manera creativa diversas aproximaciones historiográficas. Algunas de estas articulaciones historiográficas las esbozamos a continuación.

 

Disciplinas

Sin lugar a dudas, la fisiología representa un campo de investigación histórico privilegiado para explorar la confluencia de diferentes disciplinas científicas y especialidades médicas, con un gran número de problemas entrelazados, instrumentos similares y espacios compartidos. Esta condición de frontera del quehacer fisiológico supone un reto para realizar historias alternativas a la aproximación disciplinar e institucional de la historiografía tradicional. De hecho, “ciencia” y “medicina” han sido por lo general consideradas por los historiadores como dos campos de actividad con claras fronteras profesionales, epistemológicas y culturales. Y aunque el desarrollo de la fisiología  a lo largo de la segunda mitad del siglo XIX representa un ejemplo paradigmático de lo difuso de estas fronteras, sus narrativas históricas –al señalar que es un caso de integración de la ciencia experimental en la medicina– siguen reproduciendo la asunción de que existieron de antemano dos campos claramente establecidos, delimitados y subordinados. Por las mismas características de profesionalización e institucionalización de la ciencia en el contexto latinoamericano del siglo XIX y primera mitad del XX, se vuelve problemático dar por sentado estas demarcaciones entre el quehacer científico y la práctica médica, y asumir una clara jerarquía epistemológica entre ellas y direccionalidad de influencia.

 

Espacios, prácticas e instrumentos

El interés por develar el funcionamiento normal o patológico del cuerpo humano o animal, de acuerdo a diversas condiciones externas, sugiere la multiplicidad de lugares de investigación que convirtieron la fisiología en una actividad móvil e itinerante: paisajes y regiones geográficas particulares, espacios e instituciones de actividad y producción social (fábricas, escuelas, hospitales, granjas, minas, etc.), y espacios docentes, laboratorios, museos y exhibiciones públicas. También sugiere la multiplicidad de actores, saberes e instrumentos involucrados, que en algunas ocasiones no son fácilmente clasificables en términos profesionales (médicos, ingenieros, químicos, veterinarios, salubristas, etc.), ni áreas claramente acotadas del saber (termodinámica, física médica, química orgánica, psicología, zootecnia, nutrición, etc.), ni en artefactos y prácticas de medición propios de la fisiología (tablas estadísticas comparativas, estándares y redes metrológicas, libros de texto, análisis químicos, mediciones antropométricas, diversos instrumentos, etc.). Este énfasis espacial y de cultura material de las prácticas fisiológicas nos invita también a explorar historias de la fisiología que no necesariamente dependan de laboratorios bien establecidos y dotados como punto de partida para el análisis histórico. La falta de laboratorios dedicados exclusivamente a la fisiología, como ocurrió en muchos países de América Latina hasta bien entrado el siglo XX, no significa la ausencia de prácticas e instrumentos fisiológicos y representa más bien una invitación a explorar espacios y artefactos alternativos poco estudiados por la historiografía tradicional.     

 

Lo natural y lo social

Al convertir en su objeto de estudio y de intervención toda una serie de cuerpos (el cuerpo infantil, el cuerpo trabajador, el cuerpo indígena, el cuerpo femenino etc.), las conceptualizaciones teóricas y las prácticas experimentales de la fisiología se articularon de forma compleja con diversas tradiciones de investigación local sobre lo social, abarcando las ciencias morales, la economía política, la sociología, la psicología, la salud pública y la ciencia del trabajo. Así, además de considerar a la fisiología como una zona de frontera donde confluyen e interactúan las ciencias naturales y la medicina, su mismo objeto de estudio la emplaza de forma privilegiada en las pretensiones modernas de entender, organizar y controlar  tanto a la naturaleza como a la sociedad. Esta particular ubicuidad se refleja en un comercio metafórico que problematiza una única dirección a la hora de entender el cuerpo social, el cuerpo económico y el organismo viviente. La fisiología se despliega entonces como una serie de prácticas políticas encarnadas en sujetos concretos y centros de poder que tienen la capacidad de definir lo normal y lo patológico, lo superior y lo inferior, lo civilizado y lo bárbaro. Al construir o asignarle nuevos significados a nociones como “estado normal”, “vitalidad del pueblo”, “degeneración racial”, “fuerza de trabajo”, “régimen alimenticio”, “fatiga”, “energía social”, o “autoregulación”, el saber fisiológico se articuló en redes de significación cultural, deducciones teóricas y prácticas materiales e institucionales que ayudaron a definir estrategias, a la vez locales y globales,  de gobierno sobre el cuerpo y la población.

 

Circulación y comparación transnacional

Vista así la fisiología, como un conjunto de actividades situadas que integran prácticas científicas, culturales, políticas y otras formas de comportamiento social, su análisis histórico invita a rastrear sus procesos de circulación y apropiación –enmarcados en relaciones asimétricas de poder–, atravesando fronteras geográficas, disciplinares, institucionales y epistemológicas. Viajeros, intermediarios, libros de texto, discursos, imágenes y representaciones, instrumentos, tablas y estándares, por sólo citar algunos ejemplos, se desplazaron y se negociaron constantemente articulando redes transnacionales que posibilitaron el quehacer fisiológico y que ayudaron a configurar sus particularidades locales. Estas redes de prácticas son difícilmente ubicables en un solo lugar o contexto nacional, por lo que una perspectiva comparada y transnacional permiten una mayor comprensión justamente de las especificidades locales del quehacer fisiológico y de su papel en la configuración de la realidad social, que usualmente utilizamos para explicar las particularidades de la ciencia local.

 

En definitiva, ReLaHiFi se propone agrupar a investigadores que, a partir de sus experiencias y reflexiones generadas por estudios de caso detallados sobre la fisiología en América Latina u otros contextos, busquen articular aproximaciones que desestabilizen el modelo estacionario del difusionismo, que descentren narrativas nacionales y que apuesten por la construcción de alternativas historiográficas pensadas desde América Latina. Algunos posibles temas de investigación histórica que hemos identificado como susceptibles de este triple propósito y que ofrecen posibilidades de comparación los enunciamos a continuación. No sobra decir que estas propuestas no agotan las temáticas pertinentes y que muchos posibles estudios de caso abarcan y articulan varios de los temas propuestos:

 

  • Geografías de la fisiología

Diversos lugares de América Latina, por sus propias características geográficas y climáticas representaron laboratorios naturales de experimentación fisiológica. Desde la segunda mitad del siglo XIX, investigadores locales y europeos –y luego también norteamericanos– emprendieron investigaciones fisiológicas, atravesados por intereses económicos, políticos, militares y coloniales. Así, aspectos como la fisiología de grandes alturas, la fisiopatología de enfermedades tropicales, o las consecuencias fisiológicas y metabólicas de alimentos, venenos y sustancias alucinógenas locales –por sólo mencionar algunos– son ejemplos de actividades científicas difícilmente clasificables de forma disciplinar e institucional y donde las diversas agendas de investigación, su tránsito entre “ciencias de laboratorio” y “ciencias de campo”, las posturas y debates esgrimidos y los reclamos de autoridad científica han sido poco explorados desde una perspectiva comparada. Adicionalmente, este tipo de investigación fisiológica implicó dominios culturales donde existen diferentes formas de proceder y conocer, de lenguajes y costumbres, y de relacionarse con los sujetos/objetos de estudio. La forma como estas diferencias culturales han sido percibidas y han moldeado las prácticas fisiológicas es una cuestión de incipiente análisis histórico.

 

  • Fisiología, cuerpo, trabajo, raza y género

Los discursos y la experimentación fisiológica representaron un elemento importante en la forma como miradas racializadas y de género, del cuerpo trabajador, indígena, femenino o infantil adquirieron nuevos significados desde finales del siglo XIX. Aspectos como la normalidad/patología fisiológica de los habitantes de las grandes alturas, la jerarquización racial de acuerdo a la capacidad metabólica de diferentes grupos étnicos, los movimientos eugenésicos y su relación con la fisiología de la nutrición, o la configuración de una ciencia del trabajo preocupada por la fatiga y la vitalidad racial preocupó a múltiples investigadores en muchos países de América Latina, y sus posturas, discursos y campañas de intervención se enmarcaron en diversos proyectos de construcción de nación y colonización. No obstante, la historiografía latinoamericana de la raza, la eugenesia, la medicina del trabajo o la salud pública le han prestado poca atención a estas cuestiones. 

 

  • Fisiología, pensamiento social y epistemología histórica

Existe una larga tradición historiográfica de las ideas en América Latina que ha señalado el papel del positivismo y el evolucionismo en la configuración del pensamiento social de la región en la segunda mitad del siglo XIX, así como una crisis del positivismo en la primera mitad del XX. No obstante, ha sido muy poco explorado las diferentes interacciones entre fisiología y la forma como se pensó la sociedad entre el siglo XIX y el XX. Conceptos como medio interno, auto-regulación, metabolismo, homeostasis, funcionalismo, por sólo citar algunos, transitaron entre el orden social y el natural ayudando a co-producirlos. Adicionalmente, el análisis histórico de las características epistemológicas de producción de conocimiento sobre la fisiología y lo social pueden develar periodizaciones y estilos de ciencia (tanto de la naturaleza como de la sociedad) que superen o añadan nuevos elementos al modelo tradicional del positivismo y que indiquen particularidades regionales.

 

  • Fisiología, cultura material y redes metrológicas

Las prácticas fisiológicas son inseparables de los instrumentos y las redes metrológicas que las posibilitan y configuran. No obstante, ha sido muy poco explorado en el contexto latinoamericano el papel de los instrumentos científicos y las prácticas asociadas con éstos en la construcción del conocimiento científico y sus relaciones de poder. Además de los instrumentos propios del laboratorio, existieron diversos artefactos portátiles que a través de su uso produjeron datos fisiológicos que una vez comparados con una norma o estándar adquirieron significado natural y social. Así, la calibración de instrumentos para medir en cualquier lugar características fisiológicas y su comparación estadística para definir la normalidad o patología de los cuerpos locales es un ejemplo de un proceso que desborda las fronteras de la llamada ciencia nacional, que implica la participación y negociación de un gran número de agentes a nivel transnacional y que pone en el centro del análisis histórico el carácter político de la cuantificación y estandarización

 

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